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Curva de Engel y efecto sustitución 26 abril 2010

Posted by rcalber in Economía, General.
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Uno de los trucos comunes que usan las amas de casa para abaratar el precio de la cesta de la compra es acrecentar el peso de la marca blanca o el de la compra de frutas y verduras sólo de temporada.

El efecto sustitución no es más que la sustitución de un producto por otro comparado en función de la variación del precio, manteniendo el nivel de utilidad constante.

Se vé mejor en la fruta de temporada. Si podemos comprar 1 kilo de peras y 1 kilo de manzanas a 1E/kg, lo natural es que se venda cualquiera de estos productos. A medida que finaliza la temporada de la manzana, puede que aumente el precio del kg de la manzana así que muchos consumidores obtaran por sustituir su compra de manzanas por la de peras, manteniendo su utilidad constante.

Está actitud, se verá reforzada si existen variaciones en las renta. Si es un bien normal o superior (mayor calidad o utilidad) se tenderá a un desplazamiento hacia bienes o servicios inferiores. Por ejemplo, si tenemos que comprar esas peras y nuestra renta disminuye, optaremos por comprar las peras de peor calidad que están casi podridas en contra de las peras de mayor tamaño y calidad, o puede que, ni siquiera acabemos comprando fruta.

La curva de Engel es la gráfica en la que se muestra como el aumento en la renta produce un aumento del consumo en los bienes normales a la vez que, estos bienes, van siendo sustituidos por bienes inferiores a medida que la renta disminuye.

Existe una fórmula para alterar estos efectos: la SUBVENCIÓN.

Si compensamos las variaciones de precio y las rentas con subvenciones, desplazamos la demanda hacia donde nosotros queremos. Un ejemplo lo tenemos en el plan 2000E, cuya subvención provoca la sustitución de un coche de más de 10 años, por uno nuevo, perjudicando el mercado de segunda mano, el de talleres de reparación y el de desguaces, en favor de las fabricas españolas o extranjeras. ¿Con que fin?

En principio, estamos ayundando a un sector de la economía que sin las ayudas, se estaría mostrando menos eficaz que otros, por lo que ese sector no debería ser ayudado ya que se está destinando el esfuerzo del contribuyente en favor de que se mantengan las empresas poco eficaces y que desaparezcan las que son eficaces.

El asunto es que si miramos el Plan 2000E, tiene mucha guasa, porque el Estado y la CCAA en realidad ponen 1.000 euros y la empresa automovilistica, otros 1.000, que debido a los ajustado y la competencia entre marcas, tienen margenes mínimos, por lo que acaban aumentando el precio.

Dicho esto, en gran parte de las ocasiones, el consumidor se endeuda, lo que le resta renta disponible futura para otras compras, recibe 2.000 euros que tiene que declarar como ingresos en la declaración de la renta y en la compra-venta del vehículo va a tener que asumir:

– Impuesto de Matriculación: Generalmente, un 7%
– IVA: 16%

En un coche medio, de unos 20.000 euros, el contribuyente va a pagar 4.600 Euros el primer día.

En el IRPF, como todos sabéis, es un impuesto progresivo, así que, atendiendo a esta tabla va a pagar:

– Ingresos entre 5.050€ y 17.360€: 24%

– Ingresos entre 17.360€ y 32.360€: 28%.

– Ingresos desde 32.360€ a 52.360€: 37%.

– Ingresos por encima de 52.360€: 43%.

Teniendo en cuenta que la renta per capita española es de unos 16.500 euros, tomando como base el primer tramo, supone que de los 1.000 euros (Los de la Admon), 250 vuelven para Hacienda. Los otros 1.000 son ficticios, porque cualquiera que vaya a un taller sin coche para el 2000E, o le venden uno que tengan por allí, o le hacen el descuento de los 1.000 Euros.

Por tanto, esta subvención tiene un claro afán recaudatorio, pero toda esta estratagema tiene los pies de barro, porque no va a durar n indefinidamente, ni puede (aunque a alguno le resulte suficiente que dure hasta las elecciones) y daña la economia del pais, con más endeudamiento para los consumidores y en este caso, desplazando parte de la demanda al extranjero en contra de los bienes y servicios españoles, por lo que, a su vez, fiscalmente puede resultar ventajoso a corto plazo pero no se hasta que punto puede perjudicar la recaudación a medio o largo plazo si los coches nuevos no van a los talleres por averia (sólo y gracias a dios por los cada vez menores siniestros) y cuando lo hacen estan cubiertos por garantía. Mientras tanto, en pro de mantener la garantía, los talleres tradicionales quedan excluidos de las operaciones de mantenimiento.

Asimismo, los poseedores y vendedores de vehiculos de segunda mano o de desguaces, quedan con capital iliquido (es decir, no son capaces de convertir esos coches en dinero), lo que les puede llevar a la quiebra y a la pérdida de empresas y trabajadores, de la misma manera que pueden perderse si se cierran fábricas automovilísitcas, aunque estos dramas, al no ser ERES masivos, quedan diluidos en cifras y la opinión pública no lo tiene en cuenta.

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