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Desde que se inventaron las escusas, nadie quiere ser culpable. 15 diciembre 2009

Posted by rcalber in Derecho, General, Historia, Politica.
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Por diversos motivos, la sociedad griega presentaba unas características económicas y sociales, que daban al griego tiempo suficiente para el ocio.

El paso del mito al logos fue un paso natural para un hombre curioso por tener un conocimiento de los fenómenos que nos rodean y que sólo eran explicados a través de mitos y leyendas.

Los ciudadanos se reunían en casas particulares o en lugares públicos y socializaban hablando de temas filosóficos: El origen de las cosas, el principio de todo, etc. Finalmente la escuela sofística primero, y Sócrates después, centrarán sus reflexiones en la ética y la política, así como en la naturaleza del lenguaje, las normas, las leyes y la sociedad.

La filosofía era una de las distracciones más apreciadas de la sociedad. Los filósofos eran considerados unos sabios que podían ayudar a la gente con sólo expresar sus opiniones sobre los temas más dispares.

De esta forma nace el arte de persuadir a los demás mediante el uso racional del lenguaje tanto en el contenido como en las formas. Nace la retórica y la demagogia.

La retórica y la demagogia

¿Os acordáis cuando preguntaban a Aznar por la guerra de Irak, si Irak era un país más seguro, donde estaban las armas de destrucción masiva?

En la política, es muy común el uso de la retórica. Aznar siempre hablaba de una resolución de la ONU, sin informar de otros procedimientos para declarar la guerra, para luego decir “El mundo es un lugar más seguro sin Sadam“. No decía nada más, pero cuando se repite muchas veces, parece que estamos ante una guerra justa o que no se esconden motivos espureos detrás de esta decisión.

La retórica es la disciplina transversal a distintos campos de conocimiento (ciencia de la literatura, ciencias políticas, publicidad, periodismo, etc.) que se ocupa de estudiar y de sistematizar procedimientos y técnicas de utilización del lenguaje puestos al servicio de una finalidad persuasiva o estética del mismo, añadida a su finalidad comunicativa.

Cuando en el discurso se apelan a sentimientos humanos, entramos además en el terreno de la demagogia.

Obama: Premio Nobel de la Paz

Recientemente, el presidente de Estados Unidos tenía que lidiar con un discurso que justificara que le dieran un premio Nobel de la Paz, sin ningún resultado concreto de su política con beneficio para la comunidad en este terreno , con dos guerras abiertas y el reciente envio de 30.000 efectivos a Afganistán.

Como un buen político, lo que hizo fue tirar de retórica y demagogia para justificar porque le habían dado el premio Nobel de la Paz, lo que demuestra que no lo merece, puesto que si se considerara merecedor se dedicaría a explicar lo que ha hecho por la paz y para que le dieran el premio.

El discurso lo basa en las guerras “justas”:

– “Habrá momentos en los que nuestras naciones, actuando por separado o en concierto, encontrarán el uso de la fuerza no sólo necesario, sino moralmente justificado”.

– “No importa cuán justificada esté, la guerra siempre es una promesa de tragedia humana”.

– “Estamos en guerra y soy responsable del despliegue de miles de jóvenes americanos para luchar en una tierra lejana”, proclamó solemne Obama. “Algunos matarán. Otros morirán”, dijo. “Porque no nos confundamos: el mal existe en el mundo”

– No nos engañemos, vino a decir el presidente. “Un movimiento no violento no hubiera podido frenar al Ejército de Hitler. Ninguna negociación puede convencer a los líderes de Al Qaeda para que entreguen sus armas”,

– “Afronto el mundo tal y como es”, el presidente dijo que afirmar que “la fuerza a veces es necesaria no es una llamada al cinismo, sino admitir la historia y las imperfecciones del hombre y los límites de la razón”.

Como se puede apreciar, son frases que cogiéndolas por separado, una a una y sin que hagan referencia a nada concreto, son frases que cualquiera de nosotros afirmaría como buena: El mal existe, hay que admitir las imperfecciones del hombre, el mundo es así, sin un movimiento violento hitler no se hubiera frenado, etc.

A estos los filósofos lo llamaban “inventió” y no es nada del otro mundo. Simplemente consiste en sacar de nuestra cosecha, una colección de tópicos propios o de otros y en base a ellos, fundamentar todo el discurso.

Eso, que en este caso le viene bien a Obama, no le viene bien al interés general, pues lo correcto y lo que se ha de pedir a la clase política, no es verborrea, si no que explique y justifique su gestión de forma clara y precisa, para que los ciudadanos puedan formarse una opinión, sea la que sea, pero no sujeta a manipulaciones, sino LIBRE.

El objeto de una guerra

Las guerras no son justas o no justas, buenas o malas, porque una guerra supone un fracaso para todas las partes, fracaso del que se derivan únicamente VÍCTIMAS.

– Es cierto en que existen puntos en los que no queda más remedio que defenderse de una agresión externa, mediante el uso de la fuerza, que tiene que ser CONGRUENTE, OPORTUNA Y PROPORCIONAL al daño que se nos hace.

Parafraseando a Polibio, “El objeto de la guerra no es aniquilar a los que la han provocado, sino hacerles que se enmienden; no destruir a los inocentes y a los culpables por igual, sino salvar a ambos.”

La Guerra de Irak

Vuelvo a recordar que el derecho a la propia defensa, propia o de un tercero, para que cumpla el requisito de uso legítimo de la fuerza tiene que tratarse de una actuación congruente, oportuna y proporcional a lo que se reprocha.

Una guerra preventiva no es ni congruente, ni oportuna, porque no obedece a un peligro real y concreto que se vaya a producir de forma inminente, sino a una elucubración.

Se dijo por activa y por pasiva, pero nunca se probó, que existían armas de destrucción masiva, se presentaron pruebas falsas en la ONU y se estudia si un responsable de las investigaciones no se suicidó por las presiones, si no que lo mataron.

Tampoco se puede hablar de uso proporcional de la fuerza, ya que la intervención no consistió en destruir ciertos arsenales, si no de invadir un país con claras intenciones de rentabilizar la operación con los frutos del petróleo, a costa de sumir al país en un caos absoluto de hambre, pobreza, miseria e incultura, la receta necesaria para la formación de terroristas.

Con el ejemplo de lo que le ocurre a un pais si se desarma, todos los países de la zona se están rearmando, algunos con una clara intención, como el caso de Irán, de armarse nuclearmente. Con el precedente de lo sucedido en Irak ¿Quien pide a Iran que se desarme? ¿quien le dice que no construya la bomba atómica cuando en Israel la tienen?

Guerra de Afganistán

Se invadió el país con la excusa de la búsqueda de Osama Bin Laden. A estás alturas creo que queda acreditado que no era ni el medio ni la forma adecuada para capturarlo. Se trata, al fin y al cabo, de otro país que han invadido para derrocar al Gobierno y poner a uno del gusto de los EEUU.

El país está sumido en un caos de odio y violencia. No se atacó al pais para presionarlo, via embargos, diplomacia o cheques en blanco por su cabeza, si no que se atacó al país militarmente, pero no para luego retirarse, si no para quedarse y sin centralizar como objetivo a Osama Bin Landen y su ejército.

Con estos precedentes, parece que la guerra tuviera un interés de naturaleza geopolítica más que un interés que obedezca a una lucha contra el terrorismo real y efectiva.

El movimiento Talibán, absolutamente execrable si bien respaldado en sus orígenes por Washington, nunca puede ser una justificación para imponer un modelo de país y de sociedad a la fuerza, a costa de la vida de decenas de miles de inocentes

Conclusiones

En cualquier guerra, todos nos creemos con razón, así que lo que pierde es la razón y ganan las armas. Una guerra sólo produce muertos y siembra odio y rencor. Nadie gana, en todo caso, se pierde menos que el otro.

Si afirmamos que las guerras son buenas o malas, lo primero que puede hacerte la banda terrorista ETA es decir que la suya es buena, porque para ellos se trata de una buena causa. Un premio Nobel de la paz no puede poner ese argumento tan a la mano de cualquier organización que se erija como los iluminados pro defensa de cualquier barbarie.

Podemos decir que las guerras son irremediables o necesarias y remediables o innecesarias. A mi juicio, no hacia falta en ninguno de los anteriores casos llegar a tales extremos en función de la congruencia, oportunidad y proporcionalidad de la medida.

Después de George Bush, el peor presidente que ha tenido nunca EEUU, muchos vieron a Obama como al Luther King que tanto nombra en sus discursos, salvador de la nefasta y ruinosa política del nido de víboras de la execrable Administración Bush.

Yo conservo la esperanza de que Obama llevará a otro sitio a los EEUU pero aún no ha hecho nada para que le den un Premio Nobel, y que a muchos nos ha decepcionado, tanto por los criterios de concesión del premio como por el discurso para justificarlo.

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