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Odisea de la Discapacidad 17 febrero 2010

Posted by rcalber in Curiosidades, Derecho, General, Politica.
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A continuación os presento un artículo que ha escrito un discapacitado y que por lo indigno y repulsivo de la situación, me limito a reproducir mediante copy y paste con la esperanza de que, desde este humilde blog, llegue a los oídos de quién tenga un mínimo de responsabilidad y se le caiga la cara de vergüenza.

La Odisea de la discapacidad

La odisea de la discapacidad
Por Jaume d’Urgell el martes 16 Febrero 2010, 11:40 – Crónicas y noticias de actualidad – Enlace permanente
En la tarde-noche del pasado sábado día 13 de febrero de 2010, cinco de siete autobuses de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid se negaron a transportar a dos personas con discapacidad, dejándolas en tierra, con temperaturas inferiores a los 5°

Eran las 19:51 horas del 13 de febrero de 2010, las temperaturas no sobrepasaban los 5 grados y el ir y venir de rostros abrigados, los ceños fruncidos y el frotar de manos, completaban la inclemencia de un típico paisaje de invierno en los aledaños de la madrileña Puerta del Sol.

Mas, tras el anochecer melancólico, los disfraces de carnavales y el ajetreo de las compra-ventas de San Valentín, quisiera denunciar las circunstancias que rodean a dos grandes personas sencillas: él, Víctor V.E., sonriente, enamorado e ilusionado, de 33 años; y ella, Mar M.M., entrañable, enamorada y luchadora, de 45 años.

Dos grandes personas sencillas, que sin embargo, comparten una historia de superación: ambos padecen, coexisten y sobrellevan sendos casos de discapacidad.

Era sábado, y mi marido y yo disfrutábamos de la visita de nuestros apreciadísimos amigos, llegados desde fuera de Madrid, ex profeso, con el propósito de reencontrarnos, comer juntos y acudir a una fiesta de disfraces ―nada especial, a primera vista―.

Nada especial, de no ser por la odisea que nos tocó vivir para hacer algo tan sencillo como tomar un autobús para ir de un punto a otro de Madrid.

Como probablemente sabréis, los autobuses de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid están habilitados para transportar a personas con discapacidad: todos disponen de zonas reservadas, pisos bajos y rampas de acceso para facilitar el acceso de sillas de ruedas y la subida de personas que ―aún sin desplazarse en sillas de ruedas― no pueden subir fácilmente los peldaños de una escalera.

Lo que probablemente no sea de dominio público, y pienso que sí debería conocerse, es que la falta de formación ―en algunos casos técnica y en otros, de valores éticos―, provoca, con demasiada frecuencia, que la persona con discapcidad no pueda viajar y se quede en la calle, contra su voluntad.

En esta ocasión, pretendíamos viajar desde la plaza de la Puerta del Sol hasta la calle Tembleque, lo que implica que para completar cada trayecto es preciso hacer un trasbordo entre las líneas 50 y 25. En detalle: debíamos tomar un autobús de la línea 50, en la calle Carretas, junto a la Puerta del Sol (parada 2494), para ir hasta el Paseo de San Illán – Paseo Ermita del Santo (parada 2498), y una vez allí, bajar del autobús de la línea 50, caminar hasta la cercana parada del mismo nombre (parada 4744), y allí tomar un autobús de la línea 25 (pagando otra vez) para ir hasta el número 103 de la calle Illescas (parada 5180).

Pues bien, en la primera parada, en la calle Carretas, junto a la Puerta del Sol (parada 2494), los primeros dos autobuses se negaron a permitir que subiéramos a bordo: el conductor del primer autobús nos increpó de muy malos modos, y el conductor del segundo, directamente, volvió a cerrar las puertas y partir hacia su nueva parada tan pronto como se le solicitó que abriera la rampa de acceso para discapacitados (citar aquí que en ambos casos, al intentar conversar con ellos, hacían caso ignoraban al candidato a pasajero y en su lugar, ambos conductores se dedicaban a hablar por un sistema de radio).

Pero la cosa fue todavía peor cuando intentamos tomar el segundo autobús, tras hacer el trasbordo, en el Paseo de San Illán – Paseo Ermita del Santo (parada 4744): el primer autobús que apareció, se saltó la parada directamente, a pesar de ir medio-vacío y de haber cuatro personas esperando (una de ellas en silla de ruedas); el segundo autobús que pasó apagó las luces poco antes de pasar a nivel de la parada (éste ni siquiera aminoró la marcha); el tercer autobús que pasó se detuvo, pero el conductor alegó que iba muy lleno y que además transportaba un carrito de niños (no accedió a plegar el carrito ni a recolocar a los pasajeros, a pesar de que eso nos habría permitido viajar, y en lugar de ello, prefirió que permaneciéramos en tierra, al frío y ya de noche); finalmente el cuarto autobús (el séptimo al que habíamos esperado esa tarde-noche), sí se detuvo, accionó la rampa de acceso normalmente y nos permitió viajar (pagando una segunda vez para un único itinerario).

En total habían transcurrido cerca de dos horas, de las que 43 minutos fueron en autobús y el resto esperando en el frío; vimos pasar 7 autobuses, de ellos, sólo 2 nos permitieron ejercer nuestro derecho a viajar, como cualquier otro ciudadano.

En el teléfono de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid (al que llamamos para solicitar ayuda) sólo obtuvimos la respuesta de un contestador automático que recordaba los horarios de atención al público, señalando que hasta el lunes nadie podía atendernos.

En el teléfono del Servicio de Emergencias 112 de la Comunidad de Madrid (al que llamamos cuando nos encontrábamos en la parada intermedia, en una zona apartada de casas, con frío, sin luz y con miedo a que ningún autobús accediera a llevarnos) nos dijeron que “no prestaban este tipo de servicios”, “que llamara a un servicio de taxi” (que no nos podemos permitir), y que “llamaramos de nuevo en cuanto el discapacitado o cualquier otra persona acusara síntomas de hipotermia”.

Ante todo eso, debo decir:

Sentí vergüenza de la pobre imagen que ofreció la ciudad de Madrid ante un visitante ocasional.

Es una vergüenza que un número tan alto de conductores eludan prestar servicio a personas con discapacidad (en nuestro caso: cinco de siete).

Es un despilfarro acondicionar todos los autobuses para que sean accesibles a personas con discapacidad, si más tarde no se complementan esas infraestructuras con la debida formación técnica y cívica al personal de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid.

No hay palabras que describan la sensación de impotencia ante la injusticia que supone el ignorar a una persona con discapacidad. Es innoble, vil, vulgar, ruin, ignominioso e inhumano. ¿Cómo es posible un trato casi insultante para una persona que sólo quiere viajar y que no se puede defender? Una auténtica vergüenza que debería ser punible.

No puede ser que el servicio de atención telefónica de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid no esté operativo durante todo el tiempo en el que sus vehículos prestan servicio.

No es de recibo que en el Servicio de Emergencias 112 de la Comunidad de Madrid, se nieguen a buscar algún tipo de solución para una situación de desamparo en la que dos personas con discapacidad se encontraban aisladas en la intemperie contra su voluntad y expuestas a una climatología muy adversa.
Espero que esto llegue a quien tenga poder y humanidad para cambiar las cosas a mejor.

Haz click aquí y manda un mensaje de apoyo al afectado

Comentarios»

1. ARISTIDES - 18 febrero 2010

Para flipar en colores.

Después de lo leído, me siento incapaz de decir nada a los afectados.
No hay comentarios. Está todo dicho.

Lástima que la justicia sea tan lenta y tan injusta.


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