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Huelga de funcionarios 13 mayo 2010

Posted by rcalber in Economía, General, Politica.
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Una huelga laboral es un derecho de los llamados de segunda generación que se ha convertido en la mayor herramienta de autotutela de los trabajadores y cuyo objeto consiste en la paralización o perturbación del proceso productivo para el reconocimiento o defensa de un derecho laboral adquirido y que se ejerce cuando ha fracasado el dialogo empresario-trabajadores o Estado-trabajadores.

Por tanto, toda huelga que se inicia acarrea el reconocimiento de un fracaso, un fracaso anterior en el entendimiento que debe existir en la relaciónes laborales tendentes a conseguir el justo equilibrio entre los diversos factores de la producción, armonizando los derechos del trabajo con los del capital.

Las palabras “dialógo social” se han quedado envueltas en palabras vacías, carentes de contenido, sin duda alguna, por culpa de todas las partes. Un brindis al sol entre sindicatos bien nutridos y unos empresarios cortos de miras, demasiado acostumbrados a las políticas de tierra quemada.

El temor del Gobierno a la conflictividad social les ha hecho retrasar demasiado unas medidas que alimentaran a un mercado que nunca está lo suficientemente bien nutrido y al final, a fuerza de descrédito, despropósitos y desatinos se han visto obligados a hacer unos recortes que puede ser considerados los más duros trás los recortes de Grecia.

Cuando las cosas se hacen mal, al final, ninguna solución es buena y sólo podemos acordarnos del dinero que se despilfarró. 400 euros de irpf que se debieron usar para bajar cotizaciones sociales y aumentar la competitividad de la sangria de empresas que han cerrado, 2500 euros por nacimiento de hijo u 8.000 euros del plan 2000E que pudieron usarse en inversiones productivas que suplieran la falta de inversión privada, los 60.000 millones que se han usado para rescatar a la banca y que se pudieron usar para la creación de un banco propio, que supliera las tensiones contables que ha supuesto el cierre del grifo de la banca, los 400 euros que se han pagado a los trabajadores que terminaron su prestación de desempleo y que se podrían haber usado para que se crearan empresas o el déficit tarifario que han generado las energías renovables, responsables de un 40% del aumento de la factura electrica.

Todas esas políticas han sido un fracaso, cierran empresas y aumenta el desempleo a la vez que la banca sólo otorgaba préstamos a grandes empresas, cubría deuda soberana, pagaba sus propias deudas o se dedicaba a jugar a la bolsa.

Nuestro deuda va camino a superar a final de año el 60% del PIB y el déficit público alcanza cifras de dos dígitos, una receta ideal para un ataque especulativo de parte de aquellos a los que más se ha ayudado a sobrevivir y que dejaría al Estado sin posibilidad de financiarse o hacerlo a intereses razonables.

No es ninguna novedad, ya lo decían muchos al principio. La crisis lo pagaran los de siempre y son los de siempre los que sufriran con mayor crudeza la subida de impuestos, el recorte de las pensiones o el recorte de los sueldos de los empleados públicos.

Ahora, los sindicatos, después de todo lo que ha llovido con la sangría de parados y destrucción de empresas, convocan una huelga que ven como una inversión y que yo, particularmente, veo como un coste más que debemos evitar.

Tienen toda la razón del mundo. Los funcionarios no han generado la crisis, ni los jubilados, ni las madres, ni en definitiva, el ciudadano de a pie. De eso, se ha encargado la banca y los políticos la han acentuado

2 años 2, sin hacer nada, hablando del aborto, de los miembros y miembras, de los crucifijos y de problemas interterritoriales que preocupan más a los políticos que a los votantes. Ahora, el ajuste es más severo del que hubiera sido necesario haciendo las cosas bien en su debido tiempo.

Es triste, pero a mi juicio es así. No es momento de huelgas generales, conflictos colectivos ni de revueltas sociales. Toca seguir trabajando y apretar los dientes en el momento económico más delicado de la historia de la democracia y en la que está claro que los ciudadanos de a pie no tenemos culpa, pero sólo con la aceptación impuesta de concesiones y recortes se pueden cuadrar unas cuentas totalmente deterioradas.

Otra vez el Poder Político se ha puesto de rodillas ante el Poder Económico, otra vez pagan los de siempre y lo peor de todo, se ha impuesto la tirania del dinero sobre la democracia de las urnas.

Comentarios»

1. ARISTIDES - 14 mayo 2010

Precisamente, por la frase con que terminas, pienso que es necesaria una huelga. Quien no es culpable no debe pagar los desaguisados de otros. Y si a pesar de todo, una de las partes rompe un acuerdo (llámale convenio) e impone por decreto su opinión es el momento de decirle que se equivoca.

En este caso el Gobierno lo sabe perfectamente y además, es consciente de que con estas medidas -y las que vendrán- ha privilegiado a la banca en perjuicio de los trabajadores.

Por mi parte propongo una solución para el lugar en que vivo. Los funcionarios aquí son el 16%, lejos de la media española del 25%. Pido que nos igualemos aunque nos bajen el sueldo el 5%, sólo con ésto lograríamos reducir el paro del 9% al 5%. ¿No es genial?

Venga, un saludo y pasa un buen fin de semana.


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