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La belleza del bisturí y el botox 14 septiembre 2010

Posted by rcalber in Curiosidades, General, Historia, Politica, Psicologia/Psiquiatria.
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En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto
con clara luz la tempestad serena;

y en tanto que el cabello que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:

coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.

El texto es el Soneto XXIII de Garcilaso de la Vega. La primera parte es una descripción idealizada de la mujer a la que amaba, de la que afirma que tienel rostro púilido y las mejillas sonrosadas (de rosa y azucena), los ojos azules (clara luz), el mirar recatado y amoroso al mismo tiempo (ardiente, honesto), el pelo rubio (el cabello que va en la vena de oro se escogiói), y su cuello es esbelto (enhiesto).

“Coged de vuestra alegre primavera el dulce fruto antes que el tiempo airado cubra de nieve la hermosa cumbre” quiere decir que aproveche su belleza antes de que el tiempo acabe con ella y su pelo se haga blanco.

Marchitará la rosa el viento helado, todo lo mudará la edad ligera por no hacer mudanza en su costumbre, viene a decir que, contra el envejecimiento no hay solución y por eso debe apurarse.

Lo curioso de éste poema es a quién va dirigido, Isabel Freyre, un amor que no fue correspondido y por eso, el poeta le insta a que “aproveche su belleza” ahora que es el mejor momento.

Algunos lectores se imaginaran que Isabel Freyre debe ser algo así como esta señorita:

Bueno, pués la señorita de la que habla la pongo a continuación y aunque parece mona, hoy en día no creo que fuese para tanto, ni que inspirara un poema como el que hemos visto.

Y es que si alguna cosa podemos tener clara, según podemos observar en distintas obras artíticas, es que el ideal de belleza ha ido cambiando constantemente a lo largo de la Historia. No hace falta irse muy lejos para darse cuenta que hace unos pocos años una mujer delgada no entraba en los cánones de belleza y se preferían más bien gorditas. También, tener la piel morena era un símbolo de clase social baja y las señoritas que iban al campo cubrían su piel para que el sol no la quemara.

Hoy día, la belleza pretende fabricarse a base de botox y bisturí combinadas con largas sesiones de peluquería y maquillaje, con el que se pretende perpetuar la juventud, aparentar que se goza de una salud óptima, –poseer atractivo sexual y ganar seguridad y autoestima.

En mi opinión, ya es bastante aberrante que se asocie publicitariamente una determinada marca con la felicidad, porque las compras deben hacerse en función de las cualidades del producto, pero si cabe, me parece más peligroso aún indexar la belleza con la felicidad y el bisturí como un medio para lograrlo, pués atenta contra la dignidad humana al convertir a las personas en objetos, que sólo valen por su edad o según su aspecto.

Cuando una persona es incapaz de aceptarse a si misma tal y como es, con sus virtudes y sus defectos, o tiene mucho dinero y poco miedo, o tiene un problema de autoestima.

La autoestima hace referencia a la evaluación positiva o negativa que una persona hace de su yo. Por ejemplo, una persona con una autoestima alta estará de acuerdo con frases como: “Creo que soy una persona válida”, “En general, estoy satisfecho conmigo mismo”. En gran medida, las personas se sienten bien consigo mismas.

La autoestima de muchas personas depende de su comparación con los demás. El efecto de la comparación guarda relación con la cercanía de la otra persona y con la importancia que le concedamos a la característica en la que somos comparados.

Hoy día, la vida que tenemos dificulta las relaciones sociales. En general, pasamos bastante tiempo en el trabajo con personas que se quejan de lo duro que es o de lo poco que nos pagan, que podemos compararlas con nosotros. Cuando llegamos a casa, lo único que queremos hacer es sentarnos a ver la tele donde 3000 anuncios nos dan una visión sesgada de la gente a la que admiramos y nos recuerdan lo infelices que somos y nosotros, guste o no guste, tendemos a procesar como válido aquello que se nos repite tantas veces, así que nos consideraremos unos desgraciados y no dudaremos en hacer lo que sea para ser tan felices como la chica del anuncio, ya sea comprando el yogur, tiñendonos como ella el pelo, o poniendonos unas tetas igual de gordas.

Por otra parte, lo que pensamos de nosotros mismos ejerce una influencia en la imagen que damos a los demás. Si piensas: “No soy más que un hombre sencillo a quien todos consideran un pobre ingenuo” es posible que des una impresión de hostilidad, si esa concepción que tienes de ti mismo te hace enfadar. Y si piensas “Soy sosa y aburrida y los demás no quieren saber nada de gente así “estarás esperando que los demás te ignoren y dando una impresión de desconfianza y distanciamiento. Por tanto, los demás nos juzgarán de acuerdo a cómo nos juzguemos a nosotros mismos. Si pensamos que somos personas estupendas y encantadoras tenemos muchas probabilidades de que los demás estén de acuerdo con nosotros.

El bisturí nos puede aliviar el que en un momento dado nos encuadremos más o menos en unos ideales de belleza que, como vemos, son efímeros. El bisturí nunca nos dará habilidades sociales o profesionales y si no somos capaces de aceptarnos a nosotros mismos, con nuestras limitaciones, pero como personas valiosas o importantes, seremos incapaces de interactuar normalmente con los demás.

Sin embargo, nuestra Ministra Aido, para quitarle importancia a lo que supone el aborto, no se le ocurrió otra cosa que compararlo con ponerse tetas, afirmando que una chica de 16 años podía también ponerse tetas sin el consentimiento de sus padres ¿y no se le cae la cara de verguenza, aunque sea difícil de lograr, permitir que una chica que aún no tiene desarrollada y conformada plenamente su personalidad pueda ir a ponerse o quitarse tetas porque el novio se las paga?

La Cirugía Plástica/Reparadora es una técnica a la que sólo debería recurrirse en determinados casos, para poner un ejemplo, en los transplantes que estamos viendo actualmente de “cara” y que sirven para que una persona que ha tenido un accidente de tráfico o un proceso tumoral, recuperen el habla, puedan digerir alimentos o puedan simplemente sonreir.

Meterse en un quirófano no es un juego de niños aunque sea sólo por el riesgo de la anestesia. Ninguna cirujía es inocua. Todas, absolutamente todas, conllevan riesgos que pueden llevar a la muerte.
Hay una máxima que dice: “Puede haber cirugías menores, pero NUNCA hay anestesias menores”. De ahí que los propios médicos sean tan reacios a meterse en quirófano.

En cambio, en vez de promocionarse el respeto a la dignidad de los demás, el derecho a ser como cada uno es, y el fortalecimiento de la autoestima y el valor del ser humano, se permite que la fabrica de la basura emita un programa de la calaña de “Cambio Radical” y que se silencie la noticia de que una chica se pasó tres días en la UVI por participar en el programa http://terranoticias.terra.es/sociedad/articulo/cambio_radical_uvi_1492415.htm , chica que, al parecer, era sensible a la atropina, uno de los componentes de la anestesia.

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Comentarios»

1. dralvarado - 14 septiembre 2010

Excelente artículo, sobre todos los ejemplos de autoestima baja y alta. Gran mensaje aunque no encontré el objeto de tan buena reflexión, será que tuvo un caso de alguien con autoestima baja dispuesta a operarse la que la motivo a escribir esto? copio fielmente lo que me llevo a leer la entrada completa. (En mi opinión, ya es bastante aberrante que se asocie publicitariamente una determinada marca con la felicidad)

2. rcalber - 14 septiembre 2010

Gracias por tus palabras. En realidad viene todo por el programa “el juego de tu vida” que me llevó al artículo de ayer y luego pensé en el de “cambio radical” en el que aseguraban que ese cambio servía para ganar “seguridad”.

Lo que el programa llamaba seguridad es en realidad autoestima y eso no se cura con operaciones en las que arriesgas, literalmente hablando, la vida.

3. Mandeville - 14 septiembre 2010

Sigo pensando que es mejor ser joven, guapa, inteligente y rica que vieja, fea, tonta y pobre.

Lo de aceptarte a tí mismo como eres es, en laico, la resignación cristiana que tanto se ha predicado.

El ser humano se construye a sí mismo todos los días y puede cambiar su vida, mejorarla o empeorarla. Otra cosa es ser consciente de nuestras limitaciones, virtudes y defectos, (el conócete a tí mismo) y plantearnos metas que podamos alcanzar y eso vale también en cuanto a la llamada cirugía estética. Picio después de pasar por el quirófano no se va a convertir en Adonis.

Que los demás nos ven como nosotros nos vemos no deja de ser un poco petulante. De joven yo estaba muy preocupado por lo que pudieran pensar los demás de mí. Con el tiempo me fue dando igual lo que pensaran de mí y, ahora que soy viejo, debo confesar que con toda probabilidad, los demás no han pensado en mí en absoluto.

4. ARISTIDES - 14 septiembre 2010

Esta bitácora va ganando en buenas reflexiones y ha poco que se le coja el gusto puede terminar en tertulia (algo poco habitual entre los bloggeros).

Sólo queda animar a que así sea.


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