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El nudo gordiano de la homosexualidad. 20 septiembre 2010

Posted by rcalber in Curiosidades, General, Psicologia/Psiquiatria.
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Éste óleo de Jean-Simon Berthélemy representa el momento en que Alejandro Magno deshace el nudo gordiano, unas cuerdas con las que un campesino llamado Gordias sujetaba a sus reses de un modo tan intrincado que decía la leyenda que aquel que lo deshiciere conquistaría Asia.

Así, cuenta la leyenda que cuando Alejandro Magno antes de conquistar Oriente se enfrentó al reto de desatar el nudo cortándolo con con su espada. “Es lo mismo cortarlo que desatarlo”.

De este hecho sale la expresión “nudo gordiano” que utilizamos para definir una situación como compleja, enrevesada o de difícil solución, como difícil puede resultar explicar que el amor es natural en el ser humano, y que se puede amar a un hijo, una madre, un padre o un hombre puede amar a otro hombre igual que una mujer puede amar a otra mujer a la vez que se intenta expresar que la práctica homosexual es contranatura, sin que esto deba servir para señalar o infamar a nadie, como si de algo malo se tratara.

El problema reside en que definir la práctica homosexual como “contranatura” estigmatiza a personas que tienen esta tendencia porque hay quien lo aprovecha para defender tesis como las que predican que la homosexualidad es un vicio, que un homosexual es un depravado o que un homosexual es un enfermo.

Como vemos, el amor es natural y uno puede amar incluso a un animal, una planta o el lugar donde vive. El amor nunca puede considerarse un desvío, un vicio o una depravación.

Mucho menos pueden ser utilizados estos argumentos para hablar de enfermedad (salvo cuando se habla de trastorno de entidad de género-Transexualidad) porque las personas con este tipo de tendencias no pierden salud. La homosexualidad en sí misma no posee requerimientos para ser considerada un trastorno psiquiátrico debido a que muchas personas están bastante satisfechas con su orientación sexual y demuestran no tener deterioro generalizado en la efectividad o su vida social.

Tenemos la tendencia de pensar en el gay como la “mariquita loca” pero la realidad es que resulta imposible, como norma general, distinguir a una persona gay entre otras que no lo son y muchas veces a algunos de nosotros nos ha parecido sorprendente que, personajes como Alejandro Magno, tachado de bárbaro y que inició su fulgurante expansión militar, no sea todo un “machote”. De la misma forma, muchas veces confundimos lo afeminado de una persona con el hecho de que sea realmente gay o que un gay no pueda tener una apariencia bastante varonil y que se sienta atraido por personas de aspecto muy varonil.

En todo caso, la palabra homosexualidad tiene sólo algo que ver con el amor. La palabra homosexualidad viene del griego homo (iguales) y sexus (sexo), es decir, no se trata meramente en lo afectivo si no que además comporta una atracción sexual con un ser con el que la propia naturaleza le impide reproducirse y, por tanto, perpetuar la especie, un fin poco ambicioso para un ser tan complejo como el hombre, que en su racionalidad, no sólo aprovecha el sexo como herramienta para perpetuarse, si no también para experimentar, disfrutar o simplemente para comerciar con él.

Para intentar justificar que sea algo natural todos andan como locos buscando animales en los que observar está práctica, como si el hecho de que los encontraran invistiera esta práctica sexual de una legítimidad y una dignidad que el homosexual ya tiene simplemente por el hecho de ser humano. La naturaleza es la que es y es indudable que todo ser vivo busca nacer, crecer, perpetuarse y morir. La especie que mejor se adapta es la que sobrevive y la que peor se adapta muere.

La homosexualidad no pone en peligro la perpetuidad de la especie, porque simplemente es algo que forma parte de la diversidad sexual de la naturaleza, donde hay machos que se sienten atraidos por hembras, animales hermafroditas, asexuales, intersexuales, parasexuales, etc pero, en todo caso, no deja de ser una cuestión de gustos y en esa esfera privada de la libertad de cada uno nadie puede decir a otro con quien debe y tiene que acostarse, aunque sólo quedaran dos gays y dos lesbianas sobre la faz de la tierra.

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Comentarios»

1. ARISTIDES - 20 septiembre 2010

Tienes bastante razón. ¿Quiénes somos los demás para criticar o valorar el amor entre dos personas? Además..¿en el nombre de qué?

Los sentimientos son algo privado, y en un principio, no deben ponerser en duda. Bastante tenemos con los problemas de cada día para, que además, nos metamos con la forma de amarse (subrayo el verbo por si algún recalcitrante lo lee)dos personas.

Pd: me gusta la introducción. De hecho, los chascarrillos de la historia me apasionan.


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