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La justicia, además de ciega, sorda. 21 septiembre 2010

Posted by rcalber in Derecho, General.
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El asesinato de los dos jóvenes homosexuales, por el que se acusa a Piñeiro, se produjo en un piso de la calle Oporto de Vigo, en julio de 2006. Las dos víctimas del suceso recibieron 35 y 22 puñaladas, respectivamente, que les causaron la muerte.

El detenido, que confesó la autoría, fue exculpado por un jurado popular de los delitos de homicidio, alegando defensa propia. El veredicto del jurado declaró no culpable a Piñeiro de asestar 57 puñaladas a los dos jóvenes en “legítima defensa” e impulsado por un “miedo insuperable”.

La sentencia del jurado popular explicaba, además, que Jacobo actuó después de que uno de los dos jóvenes -Anderson- lo amenazara con un cuchillo para mantener relaciones sexuales con él.

También fue indultado por el delito de hurto, que solicitaba la acusación particular. A pesar de que Piñeiro se llevó, presuntamente, una maleta con diversas pertenencias de las víctimas, únicamente se le condenó por el incendio de los dos cuerpos y la vivienda.

El jurado popular no es una mala idea como concepto. Es decir, no hay nadie más independiente que un jurado “ad hoc” para decidir, en base a las pruebas que se aportan, si una persona resulta culpable o no, de un hecho criminal.

El problema reside en que los jurados populares tal y como están planteados son un DESASTRE. Alguien, sin un mínimo de conocimientos jurídicos no puede resolver un ejercicio jurídico complejo de eximente o atenuantes del Código Penal, porque no tiene formación suficiente para ello y que incluso a un jurista, en determinados casos, le puede resultar muy complicado aplicar.

Sólo caben tres posibilidades:

– Suprimir los jurados populares y que la justicia, que emana del pueblo, se imparta por Jueces y Tribunales, debidamente nombrados y formados para tal misión.

– Profesionalizar el jurado popular. Hoy día, por incompatibilidad, no pueden tener estudios de Derecho.

– Mantenerlos como están.

Aunque reste Seguridad Jurídica la eliminación de un Jurado Popular, mayor perdida de Seguridad Jurídica tenemos cuando una persona que no es un profesional en la materia tiene que resolver sobre un asunto al que, por cuestiones técnicas, no puede llegar por falta de conocimientos y experiencia suficiente. En los Juzgados, las personas se juegan un bien muy valioso, su libertad, pero también su dignidad y el deseo legítimo de que se haga justicia.

En ciertos países tienen también la figura de un Jurado Popular, pero este jurado es profesional. Lo que no puede ocurrir es que alguien sin conocimientos jurídicos se pueda pronunciar sobre una eximente que tiene unos casos muy limitados de aplicación y que en nada tienen que ver con los motivos que les han colado. Finalmente, la actividad de motivación que los anglosajones no exigen a su jurado, en España si se exige.

La propia jurisprudencia que marca el Tribunal Supremo, es decir, el máxime interprete de nuestra ley para materia no Constitucional se muestra ambiguo en su aplicación. Así, algunas veces, ha vinculado la calificación de este estado emocional, privilegiado en la Ley con la exención de responsabilidad en lugar de la normal atenuación, con la teoría de la acción considerándolo, de idéntica manera que la fuerza irresistible, como excluyente de la misma (S.T.S. 2 de noviembre de 1988). Otras veces la ha relacionado con la inimputabilidad (SS.T.S. 15 de junio de 1982 y 2 de octubre de 1990). En otras ocasiones de causa de inexigibilidad o inculpabilidad en sentido estricto (S.T.S. 19 de julio de 1994) e, incluso, en una ocasión (S.T.S. 3 de marzo de 1987), siguiendo a CÓRDOBA RODA, como mixta entre inimputabilidad e inexigibilidad.

El caso es que le colocan a un Jurado Popular la obligación de resolver este asunto, que ya podrían haber límitado a que estos se pronuncien sobre si creen a una parte o a la otra sin entrar en otras valoraciones (para que el juez pudiera resolver tanto sobre la culpabilidad como la pena a imponer) y estos, en un criterio que puede ser más justo o injusto pero, sin embargo, más o menos ajustado a derecho, le dicen al juez la conclusión que tiene que tener la sentencia y los motivos que la apoyan.

Esto, choca frontalmente con la tutela judicial efectiva ya que las sentencias no tienen que ir prediseñadas si no que las sentencias deben ir perfectamente motivadas. Esa motivación implica que ese discurrir en la mente del juez debe ir reflejándose en el contenido de la sentencia, en la que, tras ese hilado de conjeturas, el juez decide la culpabilidad y la pena a imponer.

¿Qué ocurre? En el caso que nos ocupa el Juez tiene que empezar la casa por el tejado porque la decisión está prefijada. Se limita a imponer una pena y esa actividad “reflexiva” queda en manos de unas personas que son legos en Derecho, sentencia que seguro que contendrá errores y que devendrá nula en cuanto sea recurrida, lo que obligará a repetir el juicio.

Conclusión: Justicia, además de ciega, sorda porque al final se ha aumentado la burocracia, con perjuicio para todas las partes, para desoir lo oido ya que el Jurado puede considerar la culpabilidad y tener razón, pero es incapaz de preparar un hilo probatorio de la misma forma que la haría un profesional del Derecho. Por tanto, lo dicho por el jurado sería desoido para que una vez oidas todas las partes el jurado vuelva a decir lo mismo al juez, esta vez, intentando tener más tino.

Si vamos a tener Jurado lo mínimo que debe ocurrir para que existan garantías es que se traten de Jurados Profesionales aunque, en mi opinión, a día de hoy la justicia es independiente, aunque cada vez el poder político meta más el hocico en el judicial, por lo que enfrentar este nuevo gasto público me parece que no es necesario.

Para concluir, sólo decir que entre varios de los requisitos necsarios para que se aplique lo del miedo insuperable, el miedo tiene que ser provocado por estímulos ciertos y conocidos, graves y actuales o inminentes capaces de provocar ese estado. En este sentido, es evidente que dicho miedo ha de estar provocado por una causa que tenga una cierta realidad, inminencia y antijuridicidad atendida la situación psíquica del sujeto en relación a su edad, formación y circunstancias.

¿Que miedo insuperable tiene una persona que tira una puerta abajo para apuñalar a su víctima? ¿Quién ha acreditado que el sujeto fue amenazado de violación? ¿Acaso no sabía que había hecho algo ilegítimo y por eso metió fuego al piso con el fin de ocultar pruebas? Es que es imposible que el juez dictara una sentencia en condiciones. Si no hubiera estado el Jurado por medio estoy seguro de que ni el reo hubiera intentado tan absurda maniobra y mucho menos le hubieran colocado un gol “por la escuadra” semejante a un juez.

La verdad es que, en este caso, no sabe uno si es lo mismo un Jurado Popular que dejar a un detenido en manos de una muchedumbre, al menos, mientras ese Jurado no esté constituido por personas con un nivel de educación y conocimientos jurídicos que les haga distinguirse de los segundos.

Por último, conviene recordar el fracaso que supone el Jurado Popular en EEUU. Conviene recordar que el fiscal es elegido democráticamente y que bien le conviene que los delitos resulten esclarecidos.

Ser negro y pobre en EEUU y tener que enfrentante a un jurado supone que tengas todas las papeletas para ser condenado por la capacidad de persuasión del fiscal sobre el jurado, no porque en realidad hayas cometido el delito, por lo que todo el mundo que no tiene un duro o pertenece a alguna raza, negocia con el fiscal.

En este caso, el fiscal puede cambiarte una acusación de asesinato por homicidio imprudente, con lo que te ahorras que te maten y un juicio con jurado popular. Esto anima a muchos a confesar, aunque no sean culpables, así como ocurre que muchos pobres de raza hispana o afroamericana se acaban enfrentando al jurado popular y acaban condenados con error judicial porque allí eres “guilty” o “no guilty” y no hay porque razonar nada.

También cabe la posibilidad de gastarse una millonada en un abogado más persuasivo que el fiscal, pero la realidad es que es un riesgo muy difícil de asumir y de ahí que muchos letrados que van presumiendo de que en el 90% de los casos consiguen evitar la pena de muerte, ocultan un pacto que en España es ilegal, pero que también se lleva a cabo.

Comentarios»

1. ARISTIDES - 21 septiembre 2010

He de confesar que en numerosas ocasiones no he entendido las sentencias judiciales. En muchos momentos me parecieron fuera de toda lógica y critiqué a los jueces por estar fuera de este mundo.

Pues bien, desde que leo tus artículos soy más precavido en mis apreciaciones y comienzo a estar más convencido de que un poco de derecho en bachiller (junto con dibujo técnico, si me lo permites)no estaría mal.

Quizás de esta forma vieramos las sentencias con los ojos que nos juzgan y no con los que nosotros juzgamos a la justicia, sin conocer el marco en que se mueve.

2. José Hilario - 21 septiembre 2010

El jurado fue una imposición política, no era algo demandado por la sociedad por la ausencia de tradición. En su día se planteó la posibilidad de jurado mixto o escabinado, pero se desechó por la influencia que sobre personas no juristas tendrían los dos magistrados miembros del Jurado. En cualquier caso la Ley del Tribunal del Jurado establece en su artículo 52 establece que el objeto del veredicto se refiere a “hechos”, aunque como es lógico y bien apuntas existen ocasiones que la linea entre los hechos y el derecho es muy fina.
No me gusta el Jurado, en términos generales es una maquina.
de sentencias condenatorias y en algunos casos la presión mediatica es bestial, por ejemplo el caso de Málaga creo que la víctima se llamaba Rocio Vanninkov.

Por último en cuanto a lo que comentas de Estados Unidos y el cambio de calificación del fiscal, no hace falta irse tan lejos, en España los Juicios Rápidos son instrumentos coactivos para que el imputado se conforme desde el principio; fiscales que hacen dos escritos de acusación, uno con la pena mínima en caso de conformidad y otro con más pena si se celebra el juicio; la reducción de una tercera parte de la pena en caso de conformidad y más cuestiones que callo.

Un saludo


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