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Derecho a trabajar y derecho a huelga 28 septiembre 2010

Posted by rcalber in Derecho, General, Politica.
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Hoy en ABC publican un extracto en el que, al parecer, CCOO advierte de que los piquetes no permitirán que se trabaje en el aeropuerto.

Según se cuenta en el mail, a los empleados que no porten consigo la carta que le empresa entrega a quienes están asignados como servicios mínimos, no se les permitirá la entrada al aeropuerto. Así lo explican los sindicalistas en su comunicación: “os aconsejamos a todos aquellos que tengáis servicios mínimos, que acudáis a los centros de trabajo con el original de la carta de servicios mínimos, es importante, ya que según hemos podido saber los piquetes solo dejaran (sic) acceder a los puestos de trabajo a quienes porten dicha carta. A estos trabajadores se les facilitara (sic) una pegatina que identifique como servicios mínimos, para que puedan desarrollar libremente su trabajo”.

Queda bien patente en el correo que obra en poder de ABC, que los sindicalistas lo tienen todo preparado y organizado. También deslizan desde la sección sindical una recomendación a los trabajadores de lectura inequívoca: “Os aconsejamos que no pongáis en peligro vuestra integridad física”

A mi este tipo de amenazas me parece repugnante, entre otras cosas, porque se trata de que el Gobierno vea cuanta gente hay descontenta por unas medidas que ha tomado, tan descontentos como para, en plena crisis, decidan perder un día de trabajo y el salario correspondiente.

Por eso, prefiero las palabras de Cándido Méndez, de UGT, que abogan por ganar limpiamente la Huelga General y el hecho de que el Gobierno no vaya a hacer una valoración, para bien o para mal, del seguimiento de la misma.

Yo, en todo caso, a estas alturas no me chupo el dedo y sé lo que tiene de informativo una masa de trabajadores descontentos. Al lado de mi propia casa se han formado patrullas para buscar a albañiles que estuvieran trabajando y si los veían trabajando los obligaban a irse del trabajo, los increpaban porque “ellos se iban a beneficiar de la huelga que estaban haciendo ellos” y si no abandonaban el trabajo fácil se podía montar un buen lío. Esto, en España, a nadie le parece una burrada si no algo a lo que, francamente, estamos acostumbrados.

Otra es la de los transportes públicos y la impunidad con la que desde una masa alborotada puede salir una piedra contra la luna de un camión o de un autobús, arruinando un mes de trabajo al propietario. Eso provoca no sólo que quien quiera la huelga deje de ir al trabajo si no que quien quiere ir a trabajar no tenga medios porque no puede ir en transporte público y si va en coche puede que este acabe en mal estado.

Otra manera de garantizarse el éxito de la huelga es provocando que los niños no puedan asistir a clase, coaccionando los servicios públicos escolares o haciendo hincapié en la integridad física de los niños.

Esto, no es serio, ni una “fiesta de la democracia”, ni nada. Eso para mi es una huelga salvaje por muchos servicios mínimos que se cumplieran, ya que se está coaccionando a quien debería tener derecho de elección, porque el trabajador no tiene garantizado ni el derecho a la huelga ni tampoco el derecho a no hacerla.

Sin embargo, a mi me gustaría hablar del derecho a la huelga porque cada vez que se habla de huelga siempre se habla de los sindicatos y no de los empresarios, pero ¿Hasta que punto el trabajador va voluntariamente a trabajar? ¿Acaso una persona en su sano juicio se juega que le peguen una paliza o le destrocen el coche por un sólo día de salarios?

Muchas empresas amenazan a sus trabajadores de ponerles de patitas en la calle si secundan la Huelga, algo que supone un delito contra los derechos de los trabajadores, delito que luego el trabajador, si acaba denunciándolo, tendrá como imposible probar.

Muchos pensamos que los sindicatos mayoritarios han quedado desacreditados. La huelga de funcionarios la tuvieron que secundar presionados porque el sindicato mayoritario de funcionarios la declaró primero y porque, con todo el tiempo que han tenido para preparar una, sólo han reaccionado ante la perdida de ingresos por los ERES, cuando se abre el debate de los liberados sindicales y cuando se empiezan a cuestionar el dinero que perciben por cursos y subvenciones.

Menuda papeleta que tiene que soportar el trabajador. “Todo para el pueblo pero sin el pueblo”. Así, los sindicatos dicen defender los derechos de los trabajadores pero no se preocupan de los problemas de estos, que son secundarios a sus intereses propios; interesan más las cifras que conocer realmente el grado de descontento y encima, la información que deben dar los piquetes informativos no dicen la verdad si no que ofrecen información ruin y sesgada que, supuestamente, debe servir para convencer al trabajador a que se apunte a una huelga aunque los motivos no sean ciertos.

Los sindicatos, en el mercado laboral, no es que sean necesarios es que son IMPRESCINDIBLES, pero la calaña que se ha institucionalizado y que trata a los trabajadores como analfabetos, manipulables y mentecatos son una padilla de vagos, golfos, caraduras e impresentables que sólo representan el mundo cochambroso, corrompido y deshonesto que los trabajadores queremos combatir.

Los trabajadores y sindicalistas nunca hemos estado en contra de los empresarios, es más, les damos la bienvenida. Los sindicalistas estamos en contra de los abusos de poder y nos dejamos la piel en nuestro trabajo y por nuestra empresa, y a la vez que nos estamos dejando la piel en nuestra empresa pedimos mejoras salariales, laborales o sociales buscando una relación de equilibrio y de justicia entre las partes, algo que no reconozco en ningún sindicato mayoritario.

Comentarios»

1. José Hilario - 29 septiembre 2010

Los sindicatos por su origen y trayectoria no son parte de la democracia y lo métodos que usan tienen un planteamiento delictivo premeditado. Hoy, como en huelgas generalers anteriores, los promotores de la huelga han estado a la altura de Batasuna.

2. ARISTIDES - 30 septiembre 2010

Me imagino que cuando Jose Hilario habla de sindicatos también se refiere a la CEPYME y a la CEOE.

Por cierto, las huelgas y manifestaciones convocadas por las personas afines a Batasuna normalmente transcurren con normalidad y no menoscaban el orden público. Basta consultar las hemerotecas de los últimos años. Sorprendente, ¿verdad?.


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