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Chernóbyl 1986 3 octubre 2010

Posted by rcalber in Ciencia y Tecnologia, General.
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Los antinucleares usan continuamente el ejemplo del accidente nuclear de Chernóbyl para acreditar lo peligroso que resulta una central nuclear. Si bien este ejemplo es válido y cierto, más válido y cierto es que debe servir como el mayor ejemplo para comprobar a donde nos puede conducir la estupidez y negligencia humana.

La ciudad de Chernóbyl fue fundada en 1970 para dar hogar a los trabajadores de la central nuclear de Chernobyl y a sus familias. Debido a su estratégica posición geográfica en un clima relativamente templado y un suelo muy fértil, la ciudad comenzó a desarrollarse, convirtiéndose en una de las zonas más agradables para vivir en toda la antigua URSS. Debido a eso, la población en sólo 16 años creció hasta más de 40.000 personas.

El 26 de abril de 1986, el reactor nuclear nº 4 de la central explotó, emitiendo 400 veces más radiación que la bomba atómica que cayó sobre Hiroshima en 1945, por lo que la ciudad debió ser evacuada. Actualmente es una ciudad fantasma.

La planta fue diseñada y dirigida por Víktor Bryukhanov, que ordenó una construcción muy rápida y fue el principal acusado del accidente, ya que el reactor tenía un fallo de construcción letal que le hacía altamente inestable a baja potencia, como pasó en el día del accidente. El reactor que explotó era un RBMK-1000 (Reaktor Bolshoy Moshchnosti Kanalniy que significa “reactor de gran potencia de tipo canal”) y el 1000 significa que entrega 1000 MW.

Lo cierto es que el diseño de estos reactores no cumplía los requisitos de seguridad que en esas fechas ya se imponían a todos los reactores nucleares de uso civil en occidente. El más importante de ellos es que carecía de edificio de contención para encerrar en su interior al reactor nuclear.

Este es el esquema de un reactor RBMK-1000

El funcionamiento es sencillo. Dentro del reactor un neutrón alcanza el núcleo de un átomo, compuesto de protones y neutrones, y el efecto que se produce es el mismo que el de un castillo de naipes que se derrumba, cayendo y liberando energía.

De ahí salen nuevos neutrones que salen a una velocidad muy alta, pero con agua pesada (deuterio) o en el caso que nos ocupa, el grafito, actúan como moderadores disminuyendo la velocidad y facilitando una reacción en cadena eficaz.

El agua se calienta y se convierte en vapor de agua, vapor que mueve unas turbinas y genera electricidad. Esta reacción en cadena puede que se vaya de las manos, así que se usan unas barras, de cadmio o bario, que tienen un gran poder para captar electrones, frenando así la reacción. El RBMK tiene 170 barras y tienen que tener, como mínimo, 30 en funcionamiento.

El día del accidente ese reactor no estalló durante su funcionamiento normal si no que estalló debido a unas pruebas a las que sometieron al reactor.

Los técnicos querían conocer durante cuanto tiempo seguiría proporcionando energía la turbina de vapor una vez que dejara de llegarle vapor, curiosamente por motivos de seguridad, ya que pretendían saber si las bombas refrigerantes de seguridad seguirían funcionando si cortaban la afluencia de vapor, debido a la inercia residual en la turbina.

El problema que tenían es que no querían parar la producción de energía, ya que provocar el corte de la reacción en cadena supone que luego se tarden varios días en volver a provocarla. Por eso, insertaron las barras de control y bajaron la potencia a 30 MW, pese a que el protocolo de seguridad indicaba que no debía usarse a menos de 700 MW.

Existe un ordenador que impide que se hagan este tipo de operaciones, sea por desconocimiento o negligencia, así que lo desactivaron.

La razón de este mínimo de potencia estriba en que la reacción produce gas xenón, que también capta neutrones (como el cadmio y el bario pero en menor medida), insuficiente para frenar la reacción a más potencia pero si capaz de ahogar la reacción a potencias más bajas.

Para evitar que la reacción se ahogara levantaron las barras de control, dejando solamente 8 de las 170 que tiene el reactor pese a que, como indicaba supra, el mínimo de seguridad eran 30 barras.

En ese momento, la potencia aumentó considerablemente y la temperatura también. Cuando quisieron colocar las barras de control para frenar la reacción se habían deformado por efecto del calor y no se podían introducir. El grafito, que es un material inflamable, salió ardiendo y favoreció la esparcimiento de la contaminación una vez se produjo la explosión del accidente más grave de la historia.

Cómo este reactor habían 13 (¿número de la mala suerte?)? y, a día de hoy, sólo se ha cerrado 1 pese a las protestas fundadas de las organizaciones antinucleares.

Comentarios»

1. ARISTIDES - 4 octubre 2010

Como bien dices estupidez y negligencia humana que aún hoy están pagando los niños que todos los años vienen a veranear con familias de acogida.

La marca de la desgracia la llevarán grabada en sus genes y la transmitirán a sus descendientes como si de una maldición bíblica se tratara.

Es curioso, pero todos nos acordamos de Chernobyl y olvidamos el accidente de Three Miles Island habido en los EEUU. ¿Será porque la memoria es selectiva y predispuesta a recordar lo que le interesa?


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