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¿Por qué los enfermos mentales no están encerrados en los psiquiátricos? 7 octubre 2010

Posted by rcalber in Derecho, General, Psicologia/Psiquiatria.
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“No cruce ahora señora, espere a que yo se lo diga”. Lo que parecía un gesto de amabilidad hacia una mujer octogenaria se convirtió en unos segundos en una tentativa de homicidio. De forma repentina, la mujer fue empujada hacia la calle en el momento en que iba a pasar un vehículo con el fin de que la atropellara.

La víctima, afortunadamente, sólo sufrió lesiones leves y el hombre fue retenido por varios transeúntes hasta la llegada de una patrulla policial, que detuvo al sospechoso y verificó que cuenta con varios antecedentes, uno de ellos por otra tentativa de homicidio. El detenido está a la espera de pasar a disposición judicial y no se descarta su ingreso en un centro psiquiátrico, ya que ni en este ni en otros incidentes que ha protagonizado conocía a las víctimas y los indicios apuntan a que sufre alguna perturbación.

Y yo me pregunto ¿Por qué los enfermos mentales no están encerrados en los psiquiátricos?

Para quitarnos rápido el tema de la Constitución hay que decir que ésta contempla que nadie puede ser privado de libertad salvo en los supuestos determinados por la ley (hace referencia al delito), que todos tenemos libertad de residencia y derecho a circular libremente por el territorio nacional.

A mayor hincapié, el artículo 49 de la Constitución señala: “Los poderes públicos realizarán una política de previsión, tratamiento y rehabilitación e integración de los disminuidos psíquicos, a los que prestarán la atención especializada que requieran y los ampararán especialmente para el disfrute de los derechos que este Título otorga a todos los ciudadanos.”

Por tanto, en principio, si tratamos de encerrar a una persona contra su voluntad en un psiquiátrico estaríamos cometiendo un delito de detención ilegal y si este paciente va firmando todos los documentos con un “Solicita Habeas Corpus” habría que llevarlo inmediatamente ante un juez y podríamos vernos en un serio aprieto.

Por tanto, y debido a que la Ley de Sanidad también permite no someterse a un tratamiento médico, el internamiento del paciente tiene que ser VOLUNTARIO, es decir, es una medida pactada entre el psiquiatra y el paciente.

La aceptación voluntaria del ingreso y, consecuentemente, de las
medidas terapéuticas y de las normas de la unidad debe hacerse por escrito, y si se obtiene el consentimiento mediante violencia, presiones o engaño se estaría cometiendo igualmente un delito de detención ilegal.

La ley también permite que una persona sea tratada en un hospital psiquiátrico en contra de su voluntad, pero esto se reduce prácticamente a los casos en que pueda atentar contra su propia vida o contra la de un tercero.

La solicitud puede efectuarla la familia, el representante legal del paciente si estuviera incapacitado legalmente, o fuera un menor, la policía o el Ministerio Fiscal. El proceso es largo y farragoso y puede ocurrir que tras un par de meses de internamiento el paciente reciba el alta.

Este internamiento forzado no es fácil de conseguir. Se necesita cumplir con los siguientes criterios:

– El internamiento es una medida excepcional,.
– Que no pueda prolongarse el internamiento si no persiste la perturbación mental que la ocasionó.
– Necesidad de control judicial en los internamientos involuntarios.
– Que el paciente tenga la posibilidad de ser oído personalmente o, en su caso, mediante alguna forma de representación; que sea informado de las condiciones del internamiento, que la decisión judicial se adopte en breve plazo.
– Las restricciones a la libertad personal del paciente deben limitarse a las que sean necesarias por la situación psicopatológica y el encuadre terapéutico.

Todo esto está muy bien pero existen casos en los que la inmediatez es fundamental. Estamos hablando de una urgencia en la que un paciente está descompensando, está bajo los efectos de alguna droga que tiene perturbado su estado cognoscitivo y que puede crear un peligro potencial contra si mismo o contra una tercera persona.

En este caso, no es necesaria la intervención judicial previa y podemos llamar perfectamente a una ambulancia y que se lo lleven y se ordene su ingreso en un psiquiátrico, eso si, dando oportuna cuenta al juez de que se ha tomado esa medida dentro de las 24 horas siguientes, todo ello, de conformidad con el artículo 211 del Código Civil.

Además de que exista una indicación médica y una situación que justifique la necesidad del internamiento, como me repito, la situación psicopatológica debe impedir al sujeto la toma de decisión por sí mismo ya que en ese estado le hace imposible tanto el ejercicio del derecho a estar informado, así como aceptar o rechazar las medidas médicas que se le proponen como la obligación del consentimiento (Ley General de Sanidad).

Cuando el paciente sea menor de edad, no será suficiente la autorización del padre o de la madre o de aquel que detentara la patria potestad, precisando de la autorización judicial y de un informe de los servicios de asistencia al menor (Ley Orgánica 1/1996 de Protección Jurídica del Menor que modifica el art. 211 del Código Civil)

Una vez que el Juez ha sido informado, este deberá personarse para examinar al paciente y en el plazo de 72 horas para ratificar o no la medida de internamiento involuntario.

En este caso, el médico habría cometido una detención ilegal pero, como ya se ha comentado en algún otro artículo, amparandose en la eximente del Código Penal de obrar en virtud de oficio o cargo, cumpliendo con los requisitos de congruencia, oportunidad y proporcionalidad.

Otra situación con la que nos podemos encontrar es que el paciente se encierre en su domicilio que, según la Constitución, es inviolable y si entramos en él cometeríamos un delito de allanamiento de morada, previsto y tipificado en nuestro Código Penal, por no contar con autorización judicial.

En este caso, en esa entrada “ilegal” al domicilio estaríamos amparado por obrar en estado de necesidad, algo que comenté en un artículo anterior y que sirve como eximente para la aplicación del Código Penal debido a que el mal que causamos es menor que el que tratamos de evitar y existe una necesidad objetiva de violar un bien jurídico para salvar otro mayor.

Por último, tenemos el caso que nos ocupa en que se comete un delito. En este caso se detiene al paciente, se informa al juez antes de las siguientes 24 horas y se pone a disposición judicial una vez finalizadas las diligencias y, en todo caso, antes de que transcurran las 72 h.

El juez puede mandarlo a prisión preventiva (mientras sale el juicio), ponerlo en libertad u ordenar una medida de seguridad, como es el internamiento en un centro psiquiátrico.

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Comentarios»

1. Mandeville - 8 octubre 2010

El artículo es impecable pero su título no se corresponde. Los enfermos mentales (que no locos) son ingresados forzosamente en un hospital psiquiátríco con control judicial. Y así debe ser. Si lo que se pretende con el encabezamiento es hacer una llamada de atención debería haber cambiado la palabra ingresado por encerrado: (los locos encerrados en el manicomio). Y ahí voy. No hace mucho, en la extinta URSS, se encerraba en manicomios a los opositores al comunismo, ya que, en perfecta lógica, solamente un perturbado mental podía oponerse al “paraiso comunista”. En España, tampoco hace tanto, han pasado por psiquiátricos homosexuales, para ser tratados de su “enfermedad”; personas singulares o extravagantes, sin patología alguna, para ser despojados por su familia de su patrimonio o herencia que si no “iban a despilfarrar”; jovencitas que rechazaban un conveniente matrimonio para tener amores con un don nadie y que, lógicamente, “estaban locas” por rechazar aquello que tanto les convenía; discapacitados psíquicos, sin enfermedad mental alguna, a los que se almacenaba en el psiquiátrico para quitar un estorbo a la familia. ¿Qué pueden ocurrir casos como el descrito de la señora? Qué duda cabe. Pero eso solamente se podría evitar encerrando a todo el mundo ya que, aunque no lo creamos, todos podemos contraer una enfermedad mental igual que cualquiera de nosotros puede contraer la gripe

2. rcalber - 8 octubre 2010

Tienes razon. Voy a modificarlo.

3. ARISTIDES - 8 octubre 2010

Normalmente los enfermos mentales están bien medicados y no es neceario encerrarlos. El problema surge cuando, por alguna razón, se avandonan y dejan de tomarla.
En realiadad estos enfermos están bastante bien controlados y son pocas las ocasiones en las que precisan internamiento. De hecho, son comunes los encierros sólo durante el tiempo en que los médicos ajustan las dosis de la medicación.
Lo poco valorado es lo doloroso de su situación y la cantidad de ellos que conviven con nosotros siendo amables y respetuosos sin incordiar a terceros.

4. Purificación - 5 marzo 2011

a mí me han ingresado en un spiquiátrico en contra de mi voluntad,y de hecho entré bastante bién y salí muy muy mal de mi depresión,es legal este hecho?pues en otras ocasiones que yo de verdad me sentia mal ,pidia un internamiento y no me lo concedian,yo tengo depresión mayor desde hace muchos años, pero nunca fuy un peligro para nadie,todo al contrario,tampoco me vio un forense, ni un juez,simplemente vino el médico de familia a mi casa y la policia y me llevaron sin mas,aunque yo estaba bien y tranquila.pueden hacerme esto?yo he oido decir que no,además despues de este internamiento me siento cada vez peor .que opinan de esto ,pues yo me sentia como en la carcel,


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